La escultura «El oso y el madroño» de Madrid cumple 50 años

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En 1966 el alcalde de Madrid, Carlos Arias Navarro, encargó al escultor villenense Antonio Navarro Santafé la realización de un conjunto escultórico que recogiera los símbolos que ya figuraban en el escudo de Madrid: un oso y un madroño. Era, en opinión de varios periódicos de la época, la «escultura necesaria» para la ciudad de Madrid, que se puso a buscar el lugar en el que ubicarla.

Se barajaron varios proyectos iniciales, como el de hacer unas esculturas pequeñas de «El oso y el madroño» para regalar a los visitantes ilustres de Madrid, y varios lugares para situar «El oso y el madroño», desde la Puerta de Hierro hasta la Plaza Mayor. Finalmente optaron por colocar una única escultura en la Puerta del Sol, el «Kilómetro cero» de Madrid y una de las zonas más visitadas de siempre por vecinos y visitantes.

La inauguración de El oso y el madroño se previó para el 24 de diciembre de 1966 pero una gran nevada obligó a retrasarla hasta el 10 de enero de 1967. Desde entonces, la escultura de «El oso y el madroño» ha estado siempre presente en Puerta del Sol, aunque ha variado su ubicación original. Entre 1984 y 2009, «El oso y el madroño» se movió a la calle del Carmen, pero desde 2009 ocupa su primer sitio, entre la calle Alcalá y la Carrera de San Jerónimo.

¿Por qué un oso y un madroño?

La escultura «El oso y el madroño» tiene una altura total de 4,72 metros (2,40 metros para el oso y 2,32 metros para el pedestal) y una anchura de 1,60 metros. El conjunto pesa 6,60 toneladas. El peso hizo que se solicitara un estudio a los técnicos del Metro de Madrid para estar seguros de que no supondría un problema para la estación de Sol.

«El oso y el madroño», este último árbol típico de Madrid, resumen los símbolos de la ciudad desde el siglo XIII. La leyenda dice que la elección de un oso tiene que ver con uno que cazó el rey Alfonso XI en las inmediaciones de la ciudad, famoso coto de caza de la realeza desde el Medievo. Al principio estuvo acompañado de una torre pero en el siglo XIII se la sustituyó por un madroño para representar el fin de un litigio que había enfrentado a la Villa de Madrid y el Cabildo de la ciudad por la posesión de unas tierras. Tras ciertas diferencias acordaron que los terrenos arbolados serían posesión de la primera y las de pasto, del segundo.

¿Oso u osa?

En la parte posterior de la escultura de «El oso y el madroño» figuran las 7 estrellas que completan el escudo de Madrid, que conforman la constelación de La Osa Mayor. En la cara delantera se puede leer, en latín, Ad maioren matriti gloriam (A mayor gloria de Madrid). También aparecen el nombre del escultor y el año de la ejecución de la obra en números romanos.

Hay cierta polémica sobre si el oso fue una osa en su momento (las hembras suelen considerarse símbolos de fertilidad y abundancia) pero Navarro Santafé explicó que para esculpir «El oso y el madroño» se inspiró en un ejemplar macho de los Picos de Europa que en aquel momento se exhibía en el Zoológico de El Retiro, por lo que no cabe duda de que el símbolo de Madrid, ubicado en la Puerta del Sol, representa un macho.