Visita guiada a la Catedral de Santo Domingo de la Calzada

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La catedral de Santo Domingo de la Calzada es muy conocida por el milagro del gallo y de la gallina en el que revivió un peregrino injustamente ahorcado. Pero su labor fue mucho más allá. El religioso abandonó su vocación de ermitaño para ayudar a los peregrinos que, hace 900 años, transitaban por el Camino de Santiago. No sólo les socorría, curaba y alimentaba, si no que trazó gran parte de esta ruta de peregrinación a su paso por La Rioja actual y les construyó un puente y un hospital. Su labor sirvió para, entre otras cosas, “fundar la cofradía más antigua de Europa dedicada a la caridad. La constituyó en vida y lleva funcionando como 900 años”, explica Paco Suárez, párroco de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada.

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A la izquierda, el gallinero en el que se custodian el gallo y la gallina que recuerdan e milagro atribuido a Santo Domingo de la Calzada. A la derecha, su tumba.

Tan importante fue el Camino de Santiago en la vida de Santo Domingo de la Calzada que, según la leyenda, proyectó su tumba en medio del mismo, junto a la iglesia primitiva, de la que no queda nada, sobre la que se fue construyendo la Catedral actual. Hoy, la tumba del santo, canonizada por presión popular poco después de su fallecimiento, se sitúa en el transepto sur porque los planos originales fueron modificados para incluir su sepultura dentro de la iglesia.

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El mausoleo ha sido construido en varias etapas: en el siglo XIII se esculpió la lauda sepulcral en al que se ve la figura del Santo sobre un lecho mortuorio; en el siglo XV se añadió la lápida de alabastro sobre la que se asienta la escultura; en el XVI, el baldaquino, en el XVIII el arco de plata, donación mexicana, que hay adosado al de piedra; en el XVIII la reja de hierro dorada y policromada que roda el conjunto y en 1958 se acondicionó la cripta de la tumba primigenia. Justo enfrente, elevado, está el gallinero en el que se custodian el gallo y la gallina que recuerdan el milagro más popular de Santo Domingo de la Calzada. Hay certeza documental de la existencia de estos animales desde el año 1.350 aunque este espacio, de piedra policromada y estilo gótico, se construyó a mediados del siglo XV. Es habitual escuchar el canto del gallo durante la visita a la Catedral de Santo Domingo de la Calzada pero muy pocos obtienen permiso para subir las estrechas escaleras que dirigen hacia su pequeña puerta y observar de primera mano a estos animales, los únicos del mundo autorizados a vivir en una iglesia.

Pero la Catedral de Santo Domingo de la Calzada tiene muchas curiosidades más. Su retablo, “una de las más grande joyas renacentistas de Europa”, en palabras de Paco Suárez, es interesante por dos motivos: su valor artístico y su ubicación.

El primero se debe a Damián Formén, uno de los primeros, y mejores, escultores renacentistas en la España del siglo XVI. Este trabajo, que Formén comenzó en 1537 y continuó hasta su muerte, tres años más tarde, está dedicado al Salvador y a la Virgen, en el Misterio de la Anunciación, que ocupan el carril central. Pero se distingue por otros dos aspectos: el relicario en lo alto, algo poco habitual, y la representación de figuras mitológicas (sirenas, tritones, centauros, etc…) con los que el escultor y su taller quisieron hacer alusión a la resurrección y la salvación de las almas pero que fueron prohibidos en el Concilio de Trento de 1545.

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A la izquierda, el altar de la Catedral. A la derecha, el retablo de Formén.

La ubicación actual del retablo de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada se debe a las obras de rehabilitación de 1994. Cuando lo movieron, para arreglar los desperfectos que sufría la madera de pino de la estructura y de los relieves, descubrieron los tramos más antiguos de la iglesia, la sacristía y varias capillas, además de varios motivos decorativos de gran valor. Como explica el párroco de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, se abrió un debate que todavía hoy colea pero la decisión salomónica que se tomó en los años 90 permite que hoy se puedan disfrutar las dos obras de arte, gótica y renacentista, sin que la una oculte a la otra.

La que también ha sufrido mucho a lo largo del tiempo ha sido la torre de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada. La que vemos hoy es, en realidad, la cuarta. La primera fue destruida por un rayo en 1.450; la segunda amenazaba ruina en el siglo XVIII y fue sustituida por otra, la tercera, que tuvo que ser desmontada apenas una año después de terminarse (1760) porque la inestabilidad del terreno, demasiado húmedo en el subsuelo, había dañado su estructura y la parte de la iglesia a la que estaba adosada. Así que la cuarta, todavía en pie, se levantó a ocho metros del edificio principal y sobre una mezcla de cal, arena, piedras pequeñas y cuernos de vaca, que se creyeron adecuados para contrarrestar la inestabilidad del terreno. La realidad es que la torre, de 70 metros de altura, la más alta de La Rioja, tierra de agua, además de vino, sigue en pie desde 1769 con, por cierto, su reloj, también dieciochesco (de 1.780, concretamente) funcionando con el mecanismo original del herrero Martín Pasco. Su constructor, Martín de Beratúa, vizcaíno, como el escultor Damián Formén, construyó también las torres de la iglesia de Briones y las de la concatedral de Logroño, Santa María La Redonda.

Además de estas curiosidades de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, merece la pena visitar su claustro y su sala capitular y conocer de primera mano, su tesoro, en el que hay pinturas, esculturas y otras obras de arte de gran valor, algunas de ellas donadas por emigrantes calceatenses. Para consultar los horarios, los precios y las condiciones de las visitas guiadas y del resto de actividades, es mejor consultar la web catedralsantodomingo.es.

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Torre exenta de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, por debajo de la que pasan muchos peregrinos que viajan a Santiago de Compostela.

Recomendaciones para dormir en Santo Domingo de la Calzada

Cualquiera de sus dos Paradores de Turismo, Santo Domingo Bernardo de Fresneda, a la entrada de la localidad pero muy cerca del casco histórico, o el de Santo Domingo de la Calzada, justo enfrente de la Catedral, en el centro histórico.

Recomendaciones para comer en Santo Domingo de la Calzada

Las propuestas del Parador de Santo Domingo de la Calzada son muy interesantes. Otra opción es el restaurante Piedra, en la Calle Mayo, al lado, también, de la Catedral. Platos típicos, como los caracoles o las patatas a La Riojana, y otras propuestas más “de batalla”, todo muy normal.