Historia del Día de los Muertos en México

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El respeto y recuerdo por los muertos es una de las tradiciones que más se repiten en las diferentes culturas de este planeta. Cada una con sus peculiaridades, como el Día de Muertos mexicano, que se inicia el 31 de octubre y concluye el 2 de noviembre. Junto a Xóchitl Maciel, responsable de Cultura y Arte de la Colonia Mexicana en Madrid, repasamos la historia de este día, del altar de muertos y de su gastronomía.

El Día de Muertos conjuga los elementos católicos del cristianismo con los de los pobladores americanos antes de la llegada de Cristóbal Colón al continente. Maciel recuerda no existe un Día de Muertos, sino varios. La enorme extensión de México tiene como consecuencia que en cada estado del país centroamericano se vivan estas jornadas de maneras diferentes, aunque con una peculiaridad que une a todas ellas: el altar de muertos.

“En tiempos precolombinos, los antiguos enterraban a sus difuntos con la comida que les gustaba, con su perro para que les acompañara, si era un noble sacrificaban a sus sirvientes”, explica Maciel. Estas prácticas, con el paso de los siglos, se fusionaron con la veneración de santos y reliquias en la Europa medieval, actividades que llegaron al Nuevo Mundo. “Cuando se fusionan estas dos tradiciones es cuando surge ofrendar y crear un altar en México”, refiere Maciel. La espectacularidad de los cementerios mexicanos, llenos de ofrendas durante estos días, sólo se empezó a poner de moda al crearse los camposantos en el país americano.

Así que la festividad del Día de Muertos condensa siglos de tradiciones, cultura y también gastronomía, como el pozole, un caldo con granos de maíz, carne de pollo o de cerdo, o el rico café de olla.